martes, 5 de mayo de 2009

Otra vez Bukowski

Bukowski sigue siendo un genio. Tengo un archivo en el ordenador en el que voy apuntando frases o textos que me llaman la atencion de una u otra manera.
Este es de hace tiempo. Cada uno saque sus propias conclusiones :)

“Un hombre tenía que pasar por muchas mujeres para encontrar a la suya, y si tenía suerte ella estaría ahí. Para un hombre, quedarse con la primera o la segunda mujer de su vida demostraba ignorancia; aun no tenía ni idea de lo que es una mujer. Un hombre tenía que seguir sin rumbo y esto no significaba sólo acostarse con mujeres, follárselas uno o dos veces; significaba vivir con mujeres durante meses y años. No culpo a los hombres que tienen miedo de hacer esto: supone exponer el alma para que te la arrebaten. Desde luego, algunos hombres simplemente se establecen con las mujeres, se rinden, dicen: ya está, es lo mejor que puedo hacer. Hay mucho de esos, de hecho la mayoría de la gente vive bajo bandera de tregua: se dan cuenta de que no funciona del todo, pero no importa, vamos hacer que funcione, no sirve de nada pasar por todo esto otra vez ¿Qué dan en la tele esta noche? Nada. Bueno, de todos modos vamos a verlo; es mejor que mirarnos el uno al otro, es mejor que pasar en esto. La tele mantiene unidas a más parejas con problemas que los niños o la Iglesia.

Pensar en todos los millones de personas que están viviendo juntas a disgusto, y odian sus trabajos y tienen miedo de perder sus trabajos, no me extraña que sus caras parezcan lo que parecen.” BUKOWSKI

viernes, 10 de abril de 2009

Creo que la he perdido...

Me parece que perdi mi capacidad de escribir, si es que alguna vez la tuve. Mi imaginacion se ha ido un poco al garete, aunque creo que es mas bien mi capacidad de sintentizar pensamientos en palabras escritas.

Tampoco es que sea el fin del mundo. Se que algun dia volvera. De momento sigo teniendo sueños. Sigo soñando cosas que me parecen faciles de escribir.

Mismamente anoche soñe con que salia de currar. Pero no volvia a mi casa, tenia que seguir trabajando en otro lado. El camion me dejo en la puerta de donde se supone que tenia que trabajar o donde me tenian que ir a buscar para trabajar, pero nadie habia alli. Pregunte y me dirigieron a una calle rara.
Se trataba de un puticlub al que no se podia acceder por la puerta principal. Simplemente no cabia por el. Era imposible. Era un agujero con peldaños, como si fuera una escalera de caracol. Pero no cabia. Ademas caia agua por el aguejro. A la derecha de la entrada habia un pasillo con dos caminos a tomar. Estaba decidido a entrar en el sitio asi que dirigi mis pasos al final del pasillo cuando salio un mulato de uno de los lados.



-Esta cerrado, pero vamos a abrir ya. Voy a cerrar el agua.
Dio paso a una manivela y el agua que caia por el agujero-entrada dejo de fluir.
-No quepo por el agujero- le dije al ¿proxeneta?
-No pasa nada, aqui hay otra entrada.
Me encamine por ella y llegue a la habitacion tipica.
Mientras el mulato me explicaba el asunto, bajaba por unas escaleras una trabajadora del local vestida de blanco. Exactamente no sabria describir el vestido, pero le daba un aire de pureza inusual. Y me enamore locamente. Queria tener el dinero suficiente para pagar la estancia con aquella mujer bajada del cielo para decirle que la amaba y que queria sacarla de alli. Queria decirle que no tenia que hacer mas eso. Pero solo tenia 20 €... y valia 30 €.
Le pregunte al proxeneta si podia comprar el derecho a luchar por su amor por ese dinero. Y me dijo que no se fiaba en esa casa.
Despierto.


Vaya una paranoia de sueño. Pero es cojonudo. Quiero escribirlo. Pienso en como sera mientras doy vueltas en la cama buscando volver al mismo lugar del que habia despertado. Creo que vuelvo a dormir. Y vuelvo a soñar.
Pero la puta del vestido blanco ya no esta. En su lugar hay otra tipa, que no esta mal pero tampoco esta bien. Me intenta convencer de que subamos a follar. Pero no me acaba de convencer del todo y ademas yo sigo con 20 €.
Me dice la de guarradas que me va a hacer mientras yo me excito mas y mas.
Saca la lengua y me explica lo que sabe hacer con ella. En el sueño no puedo mas. Y mientras me echo mano al bolsillo digo, si es que no tengo mas que 20 eu... joder
Tengo mas dinero; el sueldo cobrado de la semana. ¿porque antes no me habia dado cuenta?
Si lo hubiera sabido habria subido con la diosa de blanco.
Pero en ese momento me doy cuenta de lo cachondo que estoy. Le enseño el dinero a la trabajadora. Y me mira raro mientras quiere ver lo que tengo en las manos.
-¿Que pasa?
-Pasa que si tengo dinero, pasa que vamos a follar.
Me despierto otra vez.
Malditos sueños. Benditos sueños.
Me acabo de dar cuenta de que mientras siga soñando, no me faltaran historias por escribir. Aunque no tengan tildes. Aunque haya gente que no lo entienda (yo el primero).
Algun significado tendran, ¿no?

Bechis

domingo, 5 de abril de 2009

Con resaca no se puede escribir

Para mayor disfrute de esta entrada, denle al play



Que quieres que te diga mi querido amigo
puedes tener una oda a la imbecilidad escrita en tu cabeza y al dia siguiente no acordarte de una mierda
Que le vamos a hacer,

miércoles, 4 de marzo de 2009

sin palabras




juzguen por ustedes mismos

martes, 10 de febrero de 2009

Algunas veces hago fotos



Dios es amor!



Estamos listos para el holocausto nuclear



Por fin se acabo la sequia



Siempre hay algo que brilla detras de mi



El principio del camino...



Un camino largo



Un camino oscuro



Mas el esfuerzo tiene su recompensa...

viernes, 23 de enero de 2009

El ajedrecista

(relato de hace un huevo, compartido con alguna peña. Basado en otro relato de Michael Ende)

El ajedrecista jugaba negras y esperaba el movimiento de las blancas. Había luchado mucho para llegar a la final y estaba totalmente concentrado para ganar. Le habían dicho que su contrincante era invisible y tenía la ventaja de mover primero. El ajedrecista veía los movimientos de cada pieza y las posibles combinaciones que se le presentaban. “¿Cuándo moverá mi contrincante?” se preguntaba. Hasta que el no moviera no podría empezar la partida. El ajedrecista ya había terminado la partida mentalmente cuatro veces, pero su contrincante no se decidía a mover. “¿Qué jugada estará pensando? ¿Qué apertura usara?” El ajedrecista estaba apoyado sobre el codo derecho pero cambio al izquierdo, cansado del otro, creando una imagen simétrica suya.

La habitación estaba oscura, lo único que se veían eran las piezas y una silla donde debía estar el jugador de blancas. Pero no movía. El ajedrecista se giro esperando que cualquiera le dijera algo con la mirada, pero solo veía figuras borrosas, se quito las gafas y se restregó los ojos pero todo seguía borroso y nada mas se intuyan las siluetas.

No había ningún sonido, ni siquiera se oía la respiración de nadie, ni siquiera captaba la suya propia.

De repente su garganta comenzó a picarle y empezó a toser y un sonoro “tsssssh” acallo su estruendo.

El ajedrecista volvió a mirar el tablero, pero todo seguía igual. Los peones seguían amenazándose frente a frente y los caballos encabritados deseaban saltar los peones para iniciar el ataque. El ajedrecista estaba igual; deseaba demostrar a su contrincante lo bueno que era, quería demostrar que todos los años de entrenamiento, encierro voluntario estudiando a los maestros, habían servido para algo.

Sabía que seria el vencedor de la partida; más bien ganaría la batalla, no, la guerra que había comenzado en los años de su juventud.

Volvió a apoyarse en su codo derecho volviendo a su imagen inicial. El ajedrecista se arrepintió de haber elegido negras. Su intención era adivinar las jugadas de su contrincante y esperar un descuido o un hueco para que la partida se volviera favorable para él. El silencio le inundo completamente, ya no pensaba en la partida.

Pensaba en sus años de castigo voluntario… ¿habían sido en vano? ¿Había malgastado su juventud?¿había rechazado a Margarita en pos de un sueño?

Entonces comenzó a odiar ese juego. Dominar cada pieza le había costado años y ahora, irónicamente, esas piezas le dominaban a él. Sobre todo odiaba al rey, tan protegido y tan vulnerable. El tiempo seguía pasando y el ajedrecista aun espera el movimiento de las blancas para demostrar lo bueno que es.

domingo, 11 de enero de 2009