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jueves, 11 de febrero de 2010

Otro sueño real

Había mucho trabajo ese día. El caso es que acabe con la espalda muy dolorida, y mi hermano que estaba por allí me recomendó ir a visitar a una doctora de paga que había por la zona. No me pareció mala idea así que, según terminaba de trabajar, dirigí mis pasos a la consulta que tenia a unos pocos minutos de donde trabajaba.

Me abrió la secretaria de la doctora, y me invito a pasar a una salita donde no había nadie. Estuve esperando durante un cuarto de hora hojeando unas revistas sobre medicina que parecían escritas en chino. La secretaria abrió la puerta y me dijo que ya podía pasar.
La consulta de la doctora estaba vacía. Aquel lugar no tenia nada de especial. Un despacho como otro cualquiera, con una decoración simple, unos cuadros aquí, un diploma por allá y un enorme sillón de cuero detrás de un escritorio de madera. Aun a pesar de parecer un despacho de oficina, seguía siendo una consulta medica. Los artilugios médicos y la camilla que estaban en una esquina se delataban a si mismos.

Un par de minutos después entro la doctora. Una larga melena morena caía por su espalda y dentro de la bata medio abierta lucia un escote casi blasfemo para la profesión que ejercía. No obstante no iba a ser yo el que se iba a quejar de la indumentaria casi pornográfica de la doctora. Aun a pesar de ser una mujer de unos cuarenta y largos, era muy atractiva y lucia una mirada limpia, que no delataba el paso de los años. Además, su sonrisa perfecta parecía la de una adolescente que acababa de descubrir su feminidad.

Con un gesto me invito a sentarme enfrente de su escritorio mientras me hacia las rutinarias preguntas sobre mi dolencia. Le conté a que me dedicaba y el tremendo dolor que tenia en la espalda. Me pidió que me acercara a la camilla y que me quitara la camisa.
Ella empezó a explorarme la espalda hasta que con un dedo toco un punto donde dolía muchisimo. Ella continuo apretando mientras el dolor iba desapareciendo. Parecía mágico.

-¿Ha dejado de doler?
-Si, si. Ya no tengo ningún dolor por ningún lado.
-Bien

Esta vez, en vez de sentarse en su sillón de cuero se sentó a mi lado en una pequeña silla. Cruzo las piernas y continuo tomando notas sin decir apenas ninguna palabra. Para aquel entonces ya había imaginado su cuerpo en mil posiciones distintas y sin ropa alguna. Sin embargo, solo eran fantasía. Ella levanto la vista del cuaderno y me llamo por mi nombre:

-Jaime, ¿alguna vez te han hecho una proposición indecente?

No me podía creer mi suerte. Apenas era capaz de dar crédito a sus palabras. Así que no tenté a la suerte y me levante de la silla acercándome a ella. Ella me sonreía. Poco a poco, botón a botón, fui desabrochando su bata a medio abrir dandome cuenta que debajo de la bata solo llevaba ropa interior. Ella comenzó a besar mi cuerpo, y se la oía jadear mientras comprobaba con mis propias manos la voluptuosidad de su cuerpo.

Jamas había pensado que una sola persona podía proporcionar tanto placer. Besar sus labios era como beber vino, tocar sus pechos era magia, lamer su esencia era vida...
Y su pelo parecía bailar a cada embite mio. Mientras mas la penetraba, mas me pedía que lo hiciera. Mas disfrutaba a cada golpe. Mas quería cada vez. Seguía pidiéndolo mas y mas rápido hasta que llegó al húmedo éxtasis. Sus gemidos eran música para mi. Quería mas música en ese momento, quería una judiada orquesta sonando en mi. Entonces, en aquel mismo momento, me convertí en el cantante de mi propia orquesta mientras ella me sonreía con lascivia.

El sudor se fue secando de nuestros cuerpos al poco tiempo. La espiración, acelerada, volvía a su velocidad normal. Ella sonreía. Esa sonrisa me gustaba.
Al poco tiempo ya estaba fuera de la consulta, mi hermano me había dado un gran idea.
Había sido una buena cura.

martes, 11 de agosto de 2009

Luchas

(Justo cuando mi musa desaparece, aparecen mis sueños)

Anoche soñé contigo.
Hacia mucho tiempo que no nos veíamos y tu estabas genial. ¿Sabes de ese tipo de mujeres que conforme llegan a los 30 años son mas atractivas? Pues yo creo que tu eres ese tipo de chica.
Vestías de negro pero brillabas con luz propia, estabas genial.

Nos vimos en el bar que hacia tiempo no visitaba, al principio nos vimos a través de la gente y fuimos a saludarnos. Íbamos a besarnos las mejillas, pero casi nos besamos en los labios. Un pequeño malentendido que solucionamos con un par de sonrisas. Nos pusimos al día.
Los dos vivíamos como siempre, en mundos diferentes. Pero me alegre por la fortuna que había conseguido alcanzarte.

De repente todo se borra. Ahora no eres tu. Al menos no eres tu físicamente. Sigues vistiendo de negro y sigues brillando con luz propia pero... no eres tu. Ahora eres diferente. Ahora tu sonrisa me hace estremecer.
Estas sentada un poco retirada de la zona de batalla. Toda esta escena parece sacada de un comic japones. Un chico con un pelo imposible y una vestimenta estrafalaria azuza a una bestia que parece ser su mascota contra otra serie de bestias que pelean entre si.

La pelea parece ser mas que una pelea. Es una lucha. Uno a uno los monstruos van cayendo y no se como ni porque no puedo irme de allí. Me siento vinculado a esa batalla. El chico de pelo estrafalario que parece ser mi aliado sonríe. "Esto esta chupado", dice.
La ultima bestia parece un loro con patas enormes, no obstante su aspecto es amenazador.
Quiero saber que ocurre en la batalla.
Pero yo ya llego tarde.
Llego tarde a clase y si no fuera porque dependen de mi me quedaba mas rato viendo la lucha. Mentalmente me voy inventando una excusa para mis compañeros por llegar media hora tarde.

Tu sigues en tu trono. Brillando.
Entonces me voy, deseando volverte a encontrar cuando vuelva.

Y entonces suena la alarma del móvil.
Buenos días soledad.

miércoles, 1 de julio de 2009

El viejo

*Dedicado a los que sueñan*


El viento hacia bailar su pelo. Había decidido dejárselo crecer cuando cumplió 70 años. Seguía creciendo igual de fuerte que siempre, pero ahora estaba bañado por la plata.
Dejad que os hable un poco del viejo.

Su infancia paso sin mayor pena ni gloria, era un niño y era todo lo que necesitaba. El lugar donde vivía tampoco daba muchas posibilidades así que se tuvo que conformar con las aventuras que corría todas las tardes a la salida del colegio, que no eran pocas.

Su adolescencia se prolongo durante mucho tiempo, vivió la rebeldía, la sumisión y en mayor o menor medida sintió algo de amor, pero aun no estaba preparado para asumir esa responsabilidad, aun era tan inocente como un bebe. Su inocencia en aquella época era envidiada y odiada a partes iguales. Unos porque deseaban ser como él y otros porque aun a pesar de desearlo, no se atrevían a decirlo.

Así, sin darse cuenta apenas, llego a una edad en la que todo era nuevo y diferente para el. Nuevas amistades se forjaron cuando nuestro viejo cumplió la veintena, nuevos ambientes, nueva vida. Había llegado a esa edad lamiéndose una herida profunda que le marco durante años. Una herida que lo dejó ciego. Pero se sobrepuso a ella como había hecho con todo en su vida.

Pasaron los años y nuestro querido viejo conseguía más y más experiencia en esta vida mas su inocencia aun vivía en su corazón. Tuvo temporadas de euforia, excesos, tristeza, apatía, trabajo... y finalmente, conoció a una chica. Esta chica le saco un poco de la apatía que sentía hacia las chicas, mas la historia no cuajo y nuestro querido viejo sufrió otra vez.

Axial que otra vez toco superarse a si mismo. En esta época su confusión crecía. No tenia claro que camino tomar, no sabia cual era la senda del éxito ni si estaba preparado para ella. Así que simplemente, caminó.
Y en mitad del camino se encontró con muchas cosas. Cosas que guardo para siempre. Momentos que jamás olvidó. Y la encontró a ella. Su amiga, su amante, su compañera.
Vacilaron al comenzar los primeros pasos de su camino, pero pronto supieron que esa era la senda que les había tocado recorrer.

El viejo no creía en el destino. Siempre pensaba que nuestro futuro lo escribimos nosotros y lo interpretamos como mejor sabemos. A eso se dedico toda su vida. A interpretar un futuro que había sido escrito hacia ya tiempo. El nuevo camino le volvió a dar cosas nuevas. Sintió como su alma crecía cuando sostuvo entre sus brazos a su primer ángel. Un ángel sin alas que berreaba como un demonio.
Pronto vinieron mas, tres angeles (o demonios) daban sentido a su vida. Habría deseado tener más, pero no quiso seguir interpretando.

Los años entonces se hicieron más y más iguales. Seguía habiendo nuevas emociones, pero siempre se basaban en anteriores. Aunque aprendió a muchas cosas. Junto con su compañera era feliz, con sus demonios (o angeles) se empeñaba en escribir su futuro, pero ellos no querían interpretarlo, es la ley de vida viejo, ¿no lo recuerdas?

Entonces, el destino se quiso vengar del viejo y se la llevo. Se la llevo por un camino que el aún no podía seguir. Había perdido a su amiga, su amante, su compañera. Y entonces se sintió el ser más desdichado y triste del mundo. Sus pequeños angeles ya eran autosuficientes y pasaba mucho tiempo solo. Jubilado y sin ocupación, pasaba un día tras otro exactamente igual al anterior. La apatía volvió a su vida.

Así que se puso manos a la obra. Decidió desempolvar todo lo que había acumulado con el tiempo. Fotos, videos, textos... todo lo que se empeño en guardar año tras año, sin darle ningún uso. Acumulando años.
En el fondo sabia que lo guardaba para este momento. Trabajo durante 4 años. Cuando lo tuvo todo listo, empezó a leer, a ver, a escuchar. Lloró, rió, se avergonzó y sintió mucha nostalgia y alegría por los años que había vivido.

Ahora todo estaba listo. Ahora lo tenía todo en la cabeza. Recordaba exactamente a todos y cada uno de ellos. Los odios, los amores, las amistades. Todas en su cabeza. Temía perder todos esos recuerdos algún día, así que los acumulo durante años para este momento.

Estaba preparado. Era el momento adecuado. Miro al cielo y su estrella le sonrío.
Al pie del acantilado hacia viento y frío. A sus pies se encontraba la cruz de madera donde había esparcido sus cenizas. Fue la última vez que la vio. Un mar de lágrimas broto de sus ojos.
Estaba todo listo. Saltó.

Más no cayó, sino que su alma se elevo en el cielo más y más hasta juntarse con su estrella.
Con su amiga, su amante, su compañera.
Y ardieron eternos hasta el fin de los días.



viernes, 10 de abril de 2009

Creo que la he perdido...

Me parece que perdi mi capacidad de escribir, si es que alguna vez la tuve. Mi imaginacion se ha ido un poco al garete, aunque creo que es mas bien mi capacidad de sintentizar pensamientos en palabras escritas.

Tampoco es que sea el fin del mundo. Se que algun dia volvera. De momento sigo teniendo sueños. Sigo soñando cosas que me parecen faciles de escribir.

Mismamente anoche soñe con que salia de currar. Pero no volvia a mi casa, tenia que seguir trabajando en otro lado. El camion me dejo en la puerta de donde se supone que tenia que trabajar o donde me tenian que ir a buscar para trabajar, pero nadie habia alli. Pregunte y me dirigieron a una calle rara.
Se trataba de un puticlub al que no se podia acceder por la puerta principal. Simplemente no cabia por el. Era imposible. Era un agujero con peldaños, como si fuera una escalera de caracol. Pero no cabia. Ademas caia agua por el aguejro. A la derecha de la entrada habia un pasillo con dos caminos a tomar. Estaba decidido a entrar en el sitio asi que dirigi mis pasos al final del pasillo cuando salio un mulato de uno de los lados.



-Esta cerrado, pero vamos a abrir ya. Voy a cerrar el agua.
Dio paso a una manivela y el agua que caia por el agujero-entrada dejo de fluir.
-No quepo por el agujero- le dije al ¿proxeneta?
-No pasa nada, aqui hay otra entrada.
Me encamine por ella y llegue a la habitacion tipica.
Mientras el mulato me explicaba el asunto, bajaba por unas escaleras una trabajadora del local vestida de blanco. Exactamente no sabria describir el vestido, pero le daba un aire de pureza inusual. Y me enamore locamente. Queria tener el dinero suficiente para pagar la estancia con aquella mujer bajada del cielo para decirle que la amaba y que queria sacarla de alli. Queria decirle que no tenia que hacer mas eso. Pero solo tenia 20 €... y valia 30 €.
Le pregunte al proxeneta si podia comprar el derecho a luchar por su amor por ese dinero. Y me dijo que no se fiaba en esa casa.
Despierto.


Vaya una paranoia de sueño. Pero es cojonudo. Quiero escribirlo. Pienso en como sera mientras doy vueltas en la cama buscando volver al mismo lugar del que habia despertado. Creo que vuelvo a dormir. Y vuelvo a soñar.
Pero la puta del vestido blanco ya no esta. En su lugar hay otra tipa, que no esta mal pero tampoco esta bien. Me intenta convencer de que subamos a follar. Pero no me acaba de convencer del todo y ademas yo sigo con 20 €.
Me dice la de guarradas que me va a hacer mientras yo me excito mas y mas.
Saca la lengua y me explica lo que sabe hacer con ella. En el sueño no puedo mas. Y mientras me echo mano al bolsillo digo, si es que no tengo mas que 20 eu... joder
Tengo mas dinero; el sueldo cobrado de la semana. ¿porque antes no me habia dado cuenta?
Si lo hubiera sabido habria subido con la diosa de blanco.
Pero en ese momento me doy cuenta de lo cachondo que estoy. Le enseño el dinero a la trabajadora. Y me mira raro mientras quiere ver lo que tengo en las manos.
-¿Que pasa?
-Pasa que si tengo dinero, pasa que vamos a follar.
Me despierto otra vez.
Malditos sueños. Benditos sueños.
Me acabo de dar cuenta de que mientras siga soñando, no me faltaran historias por escribir. Aunque no tengan tildes. Aunque haya gente que no lo entienda (yo el primero).
Algun significado tendran, ¿no?

Bechis